Si alguna experiencia ha despertado mi interés por la arquitectura, fue mi viaje a Lanzarote hace unos años. Es verdad que fue desde una visión superficial y con un punto de vista menos crítico, pero, como comenté en la primera práctica, me sorprendió mucho la capacidad de César Manrique para darle tanta personalidad a una isla entera desde la arquitectura y el urbanismo. El contraste entre la roca volcánica y el blanco de todas las viviendas, que no haya ningún edificio alto, las formas curvas… Todo contribuye a hacer de Lanzarote un lugar único gracias a su arquitectura.

Además, a lo largo del comienzo de este curso he desarrollado el pensamiento crítico que considero tan importante para ser arquitecto. Gracias a lo aprendido en clase he podido aprender a observar la arquitectura desde un nuevo punto de vista, a preguntarme el porqué de las cosas y a no quedarme en si simplemente me gusta o no un edificio tras un primer vistazo. Espero poder seguir desarrollándolo a lo largo de la carrera y con experiencias fuera del aula.